Málaga introduce una mejora material en la capacidad de su red de autobuses: 34 nuevos “megabuses” híbridos se incorporan a los corredores que concentran más viajeros. La operación no consiste solo en sustituir unidades antiguas. Al combinar mayor capacidad, tecnología híbrida y una flota más joven, el Ayuntamiento refuerza la fiabilidad del servicio y reduce el coste ambiental por desplazamiento en los ejes de mayor intensidad urbana. La medida permite también leer el transporte colectivo como una infraestructura urbanística: su calidad condiciona la densidad que una ciudad puede sostener, la necesidad de espacio para el automóvil y la accesibilidad efectiva a empleo, comercio y equipamientos.