Madrid está convirtiendo uno de sus enclaves monumentales más reconocibles en un espacio menos fragmentado y más cómodo para desplazarse a pie. La actuación, iniciada en febrero y dotada con 6,1 millones de euros, debe concluir durante el primer trimestre de 2027, aunque el Ayuntamiento prevé completar antes de final de año la calle de Alcalá y el anillo central de la plaza.

La sección viaria recuperará tres carriles por sentido —dos generales y uno reservado al autobús—, mientras que la movilidad activa ganará continuidad. El proyecto incorpora un paseo central de 3,8 metros, un carril bici segregado en el lado sur y una acera más amplia en el frente norte. También se recuperará la doble alineación histórica mediante 57 árboles de gran porte, acompañados de bandas arbustivas, pavimento de granito, nuevo mobiliario e iluminación led de estética histórica.

En la plaza se añadirá un cruce peatonal por el oeste y se mejorará el existente en el este. La conexión ciclista enlazará con Serrano y el Retiro. Al tratarse de un ámbito patrimonial y del entorno declarado Patrimonio Mundial, la intervención cuenta, según el Ayuntamiento, con los informes de protección exigibles.