El nuevo concesionario asumirá las instalaciones el 1 de enero y prevé movilizar más de 200 millones de euros. El puerto pasará de 268 a unos 750 amarres y podrá recibir embarcaciones de hasta 70 metros de eslora. La infraestructura proyectada incluye un dique principal de 1,13 kilómetros, un contradique de 450 metros y un espigón vinculado a la canalización del arroyo Primero.
La intervención no se limita a aumentar la lámina de agua. El recinto incorporará un área comercial, espacios pesqueros, varadero, servicios náuticos y mil plazas de aparcamiento. El planteamiento municipal también menciona medidas de integración ambiental y aportaciones o trasvases de arena en las playas de Venus, La Bajadilla, El Cable y El Faro.
La escala obliga a observar con atención la integración puerto-ciudad, los accesos, la movilidad inducida y el tratamiento de los bordes. El reto será convertir la inversión en un espacio marítimo conectado con los barrios próximos, sin que la actividad náutica desplace la identidad pesquera ni deteriore el litoral.