La rehabilitación del Lope de Vega ha supuesto una inversión municipal de 10 millones de euros y aborda el edificio como una infraestructura cultural completa. La actuación refuerza estructura y cubiertas, renueva instalaciones y sistemas de seguridad, mejora la accesibilidad e incorpora equipamiento técnico adaptado a la producción contemporánea.

Uno de los cambios más significativos es la nueva cortina contra incendios, capaz de desplegarse en unos 30 segundos frente a los tres minutos del sistema anterior. La mejora ilustra cómo la conservación patrimonial no puede reducirse a restaurar acabados: también debe actualizar prestaciones invisibles que condicionan la seguridad, la evacuación y el funcionamiento diario.

El teatro recuperará actividad con la Bienal a partir del 9 de septiembre y retomará su programación estable el 11 de octubre. La reapertura pone a prueba la compatibilidad entre protección del carácter histórico y exigencias de un equipamiento intensivo. El mantenimiento programado será decisivo para que la inversión no se limite a una gran obra puntual.