El Ayuntamiento defiende que la accesibilidad debe incorporarse al proyectar calles, rehabilitar edificios, organizar actividades y desplegar servicios digitales, y no añadirse como una corrección posterior.
La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria ha situado la accesibilidad como criterio transversal de la acción municipal durante la apertura del XX Congreso de CERMIS Autonómicos. El encuentro analiza dos décadas de aplicación de la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad.
El mensaje tiene una lectura urbanística directa: la accesibilidad debe estar presente desde la definición inicial de una calle, la rehabilitación de un inmueble o la organización de un servicio. Ese enfoque desplaza el debate desde el cumplimiento mínimo de soluciones aisladas hacia la autonomía real de las personas en recorridos completos.
Para los proyectos municipales, esto implica considerar pendientes, anchuras, pavimento táctil, iluminación, sombra, descansos, señalización comprensible y conexión con el transporte como un sistema. También obliga a integrar la accesibilidad cognitiva y digital en la información sobre obras, equipamientos y trámites.
La ciudad inclusiva no se evalúa solo por el número de rampas o ascensores instalados. Debe comprobar si una persona puede desplazarse, orientarse, entrar, participar y regresar sin depender de asistencia. La participación temprana de usuarios con distintas discapacidades ayuda a detectar barreras que los controles documentales no siempre anticipan.

Fuente oficial: Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria
