Málaga sitúa la gestión del agua de lluvia en el centro de su agenda de resiliencia urbana. Según el balance municipal, Emasa ha impulsado actuaciones por 19,8 millones de euros durante los dos últimos años y mantiene una cartera próxima a 30 millones adicionales. El objetivo es aumentar la capacidad de respuesta ante episodios intensos y reducir las descargas contaminantes al litoral.

La estrategia combina tres familias de soluciones: extensión de redes separativas, filtrado e infiltración de pluviales y tanques de tormenta anticontaminación donde la red continúa siendo unitaria. El 58 % del suelo urbano consolidado dispone ya de sistema separativo, un dato relevante pero que también muestra el volumen de ciudad existente que aún depende de infraestructuras combinadas. La inversión plantea así una transición gradual, apoyada tanto en obra hidráulica convencional como en soluciones distribuidas de drenaje.