La Marjal funcionará como laboratorio urbano de dos programas complementarios. IRIS desplegará sensores, cámaras, sondas y estaciones meteorológicas para automatizar el seguimiento del parque, mientras Biovera cuantificará los beneficios ambientales, sociales y económicos asociados al ecosistema.
El objetivo municipal es pasar de una gestión principalmente manual a otra anticipatoria, capaz de detectar especies invasoras, estimar afluencia, observar biodiversidad y evaluar el efecto térmico sobre los barrios próximos. La experiencia conecta drenaje urbano sostenible, adaptación climática y toma de decisiones basada en datos.