La campaña municipal introduce pensamientos, caléndulas, crisantemos y bulbos de tulipán en plazas, rotondas y jardines, y sustituye sustratos allí donde las hierbas invasoras dificultaban el mantenimiento.
Aranjuez ha comenzado su plantación de flor de temporada de otoño con cerca de 20.000 ejemplares. La campaña se reparte entre plazas, rotondas y espacios ajardinados e incorpora pensamientos, caléndulas, crisantemos y bulbos de tulipán, que escalonarán la floración a medida que avance la estación.
La novedad técnica está bajo la superficie. En localizaciones donde la juncia y otras hierbas adventicias cubrían rápidamente las plantaciones, el Ayuntamiento ha sustituido el sustrato para mejorar el desarrollo de las flores y facilitar su conservación. La medida intenta reducir la repetición de tareas de mantenimiento y aumentar el rendimiento de cada plantación.
En una ciudad cuyo paisaje histórico es parte de su identidad, la jardinería ornamental debe equilibrar imagen, consumo de recursos y coherencia con el lugar. La campaña puede leerse como una intervención de microescala que conecta itinerarios urbanos y mejora la experiencia peatonal, pero su evaluación debería incluir agua, reposiciones, horas de trabajo y comportamiento de las especies.
La gestión del verde urbano no termina al plantar. La sustitución de sustratos demuestra que el coste del ciclo de vida depende del suelo, la competencia vegetal y el mantenimiento previsto. En ciudades patrimoniales, estos criterios deberían formar parte del diseño paisajístico y no resolverse solo como una operación estacional.

Fuente oficial: Ayuntamiento del Real Sitio y Villa de Aranjuez
