
Sensores, control de fugas, energía renovable y modelos predictivos forman un programa de 1,225 millones compartido con Lardero y Villamediana.
El Ayuntamiento de Logroño ha ejecutado 14 actuaciones, por un importe global de 1.225.000 euros, para impulsar la digitalización y mejorar la eficiencia del ciclo urbano del agua. El programa se desarrolla junto a Lardero y Villamediana de Iregua y combina instrumentación, control y análisis de datos.
Las medidas incluyen sensores para vigilar caudales y parámetros de salubridad, detección de fugas, incorporación de energía renovable y modelos predictivos para anticipar problemas. La lógica del proyecto es pasar de una gestión reactiva a otra capaz de identificar pérdidas o anomalías antes de que se conviertan en averías costosas.
La nota municipal también informa de un reintegro de 472.000 euros asociado a determinadas actuaciones no finalizadas, mientras el proyecto continúa con un alcance ajustado. Esta circunstancia subraya la importancia de ligar la financiación a resultados verificables y de explicar con precisión qué componentes se mantienen, cuáles se aplazan y qué datos producirán.
Para el urbanismo, el agua es una red territorial invisible que condiciona crecimiento, resiliencia y coste de mantenimiento. El valor del sistema dependerá de integrar la información en decisiones de renovación de tuberías, planeamiento y respuesta ante episodios extremos.
Por qué importa
La sensorización solo crea valor cuando cambia las prioridades de inversión y mantenimiento. La escala supramunicipal permite entender el sistema real, pero exige criterios comunes de datos, responsabilidades y evaluación.

